El indicador de tipo Myers-Briggs (MBTI) y DISC son dos herramientas populares de evaluación de la personalidad utilizadas en lugares de trabajo y entornos educativos. Muchas personas se preguntan si estas herramientas están respaldadas por pruebas científicas o si son más como cuestionarios de personalidad sin un sólido apoyo de investigación.

¿Qué son Myers-Briggs y DISC?

El indicador de tipo Myers-Briggs fue desarrollado por Katharine Cook Briggs y su hija Isabel Briggs Myers en la década de 1940. Se clasifica a individuos en 16 tipos de personalidad basados en cuatro dicotomías: Introversión/Extraversión, Sensing/Intuition, Thinking/Feeling, y Juzgar/Percibir.

La evaluación DISC, creada por el psicólogo William Moulton Marston en la década de 1920, se centra en cuatro rasgos conductuales: Dominance, Influence, Steadiness y Conciencia. Su objetivo es ayudar a la gente a entender su comportamiento y mejorar la comunicación.

Evidencia científica y críticas

A pesar de su popularidad, tanto MBTI como DISC enfrentan críticas significativas de la comunidad científica. Muchos estudios han cuestionado su confiabilidad y validez, es decir, ¿producen consistentemente los mismos resultados y miden con precisión los rasgos de la personalidad?

La investigación muestra que la personalidad es compleja y no puede clasificarse perfectamente en tipos o rasgos. La Asociación Psicológica Americana y otros órganos científicos han expresado escepticismo sobre el uso de estas herramientas para decisiones importantes, como la contratación o el desarrollo de la carrera.

Cuestiones de fiabilidad y validez

Los estudios indican que muchas personas reciben diferentes resultados al realizar estas evaluaciones después de un breve período. Esta inconsistencia cuestiona su fiabilidad. Además, las categorías a menudo superan la personalidad, ignorando los matices que destaca la investigación científica.

Utilización en la práctica

Mientras que MBTI y DISC pueden carecer de apoyo científico fuerte, muchos usuarios los encuentran útiles para la creación de equipo y la autoconciencia. Pueden promover la comprensión y la comunicación, pero no deben utilizarse como medidas definitivas de personalidad o para decisiones críticas.

Conclusión

En resumen, Myers-Briggs y DISC son herramientas populares con uso generalizado, pero no están totalmente respaldados por evidencia científica. Los educadores y los empleadores deben ser conscientes de sus limitaciones y evitar tomar decisiones importantes basadas únicamente en esas evaluaciones. En su lugar, pueden ser utilizados como puntos de partida para discusiones sobre la personalidad y el comportamiento.